Hoy
en día todos buscan la aprobación y el que tiene más likes es un ganador, llamarte influencer o que alguien te llame así es un gran
logro, ser una figura pública se ha vuelto el goal de muchos en la
sociedad en la que vivimos, sin embargo, cuando pasas a serlo hay cosas para
las que debes estar preparado.
Los
errores más comunes comienzan por los post más inocentes, desde mostrar tu nuevo outfit hasta
avisarle a los demás donde entrenas o en que club estas esa noche.
Sufro de acoso desde hace 4 años con la
misma persona y esto es lo que paso, desde cómo comenzó a donde puede terminar
si no expones a personas así.
No suelo ser una persona muy amiguera, mi círculo de amigos es muy
pequeño y en su mayoría son personas que conozco por más de 5 años,
estando en los Estados Unidos esa no fue la excepción, no tenía amigos a un
principio así que siempre me mantuve en contacto con los que tenía en Bolivia,
los tenía en dos grupos en el WhatsApp y todos los días era reconfortante
chatear con ellos y no sentirme tan sola fuera de mi país.
Unas amigas me recomendaron descargarme
una app llamada Tinder, fui un poco desconfiada al principio, pero al mismo
tiempo me anime a bajarla y así conocí a varias personas entre esas al que
sería luego mi novio por 2 años.
Un día recibí un mensaje al WhatsApp de
un número que no tenía guardado y no pertenecía a ninguno de los contactos que
había hecho en tinder, era un número de Bolivia,
El mensaje comenzaba con un “hola”, ¿y
lo primero que respondí fue “hola, ¿quién eres?”; la persona respondió con su
nombre y me comenzó a hacer preguntas, pero yo solo quería saber cómo obtuvo mi
número, al ver que era una persona conocida en el medio me sentí más tranquila
y le seguí la charla.
Al principio no quise ser descortés y
al mismo tiempo el parecía
una persona agradable, llegamos a conversar de temas relacionados al
arte, la música hasta como me fue en el día.
Chateábamos seguido y un día me pidió
agregarlo al Skype, así que nos pusimos de acuerdo en un horario y así poder
vernos.
Estaba esperando la llamada y cuando
acepte lo primero que vi en la pantalla fue un cuarto muy desordenado, le dije
“no te puedo ver”, y solo
escuche una risa al otro lado de la pantalla.
Me sentí incomoda por que no entendía
lo que estaba pasando, así que le repetí nuevamente “no puedo verte”; lo que vi
luego fue no solo raro sino perturbador.
En vez de acomodarse frente a la cámara
solo acercaba distintas partes de su rostro, ¿se imaginan ver una gran boca en
Skype?... me puse mucho más incómoda así que le dije que mejor hablamos por
chat, corte mi cámara
y no paso ni un minuto a que me llegue un mensaje de él que decía “perdón, te
puedo volver a llamar?”.
Le dije que estaba cansada y que mejor
hablábamos otro día, y fue esa noche que todo comenzó a cambiar.
Me llamaba repetidas veces, al punto de
tener que silenciar mi teléfono o apagarlo, me escribía mensajes que decían
“perdón por llamar tanto solo quería disculparme”.
Comencé
a bloquearlo
de todas las plataformas en la que éramos amigos, y sus llamadas y mensajes se volvieron más
insistentes.
Los mensajes podían pasar de un “te
amo” a un “te odio, das asco” en cuestión de comas.
Al retornar a La Paz (Bolivia), estaba
tan cansada de él que decidí enfrentarlo y decirle que me deje en paz cara a
cara, creí que así talvez pararía de acosarme e insultarme.
Lo cité en un café en el que una de mis
mejores amigas era manager y me puse de acuerdo con ella por si algo salía mal
esa noche, no fue difícil dar con su número pues siempre me llamaba, no había
un día en el que me dejé tranquila.
Esa noche al tenerlo frente a mí por
primera vez me di cuenta que era imposible hacerlo razonar, hablaba sin
sentido, me pedía disculpas y luego volvía a darme ordenes; me repetía “vas a
ser mi novia, te vas a casar conmigo o te voy a matar”.
Le
dije que me deje en paz,
que no quería tenerlo cerca que me incomodaba y el solo se reía, miraba más
allá de mí, era como hablar sola.
“Tienes el cabello hermoso” fue lo que
me repetía mientras acercaba su encendedor a mi rostro, no le importo la gente
que estaba en el lugar y mucho menos lo que le decía.
Me levanté de la mesa en la que
estábamos sentados y me dirigí al baño, estaba tan asqueada de él que solo
quería desaparecer, y me repetía a mí misma que todo era mi culpa.
Estando dentro de uno de los baños
cuando escuche unos pasos, una parte mía decía “es solo otra chica más” y la
otra “por favor que no sea él”. Lamentablemente era él y comenzó a forzar la
puerta, en ese momento uno de los meseros se acercó a paso apresurado y le dijo
“el baño de hombre es alado”.
Esa
noche juro haber visto mi vida pasar a través de ms ojos, estaba en shock no entendía porque
hacia eso, porque no me dejaba en paz, salí corriendo a la busca de mi amiga y
al ver ella que la situación solo empeoraba me llevo a casa.
Tuve la mala suerte de encontrármelo
dos veces más, sin embargo, mis amigos estaban ya pendientes de mi si es que lo
veían en el mismo lugar.
Hasta el día de hoy me manda mensajes
ahora a mi blog, (si, probablemente también está leyendo esto)
Me canse de quedarme callada, estoy
exhausta, y así como yo sé que hay más personas que pasan por esto.
No Sebastián Ugalde, no quiero ser tu
amiga, quiero que me dejes en paz.
Ser una persona publica tiene dos lados
y yo conocí el mas desagradable.
Val.
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1. 
Tu valentía es admirable... Felicidades por romper el silencio!
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