miércoles, 25 de abril de 2018

El estrés de ser un micrero

El estrés de ser un micrero

A veces cuando estamos conduciendo o yendo de pasajero hacia un destino, nos quejamos del tráfico que hay, del calor que hace, de lo cansados que nos sentimos por estar tanto tiempo en un auto; culpamos a los micreros por el desorden y caos que algunas veces causan, pero nunca pensamos o tenemos en cuenta el estrés de ser un micrero.

Un micrero trabaja 18 horas aproximadamente. Las condiciones de trabajo con las que tiene que lidiar por tanto  tiempo, no son las mejores. Entre esas condiciones está el calor que hace en un micro. Lamentablemente vivimos en un país del tercer mundo donde el transporte público no tiene las condiciones básicas y apropiadas que debería tener, como  una buena ventilación y aire acondicionado. Nosotros nos subimos a un micro, nos quejamos por el calor y el mal olor que hay, pero eventualmente nos bajamos. El que no se baja y tiene que aguantar la mayor parte de su día esto es el micrero.

En los últimos años hemos sido testigos del gran crecimiento poblacional que ha tenido Santa Cruz, como consecuencia de esto, el tráfico también ha incrementado, no sólo porque la ciudad no está hecha y diseñada para tanta congestión vehicular, sino que tampoco contamos con personas que tengan orden y respeto al conducir. Por lo tanto no podría imaginarme conduciendo por 18 horas con el tráfico y desorden, peor con un auto del tamaño de un micro que tiene que parar cada tanto para recoger y dejar pasajeros, siendo el objetivo de las maldiciones que todo conductor estrezado lanza hacia ellos. 

Cuando uno comienza a trabajar nunca se sabe que tipo de personas van a haber en nuestro entorno, nada nos garantiza que vamos a ser bien tratados y respetados, como es un derecho básico del ser humano. A veces los micreros son tratados con muy poco tacto por los pasajeros, hasta por los otros transeúntes. Aguantan todo tipo de insultos y hasta agresiones de personas a los largo del día, lo que es obvio que puede amargar a cualquiera que sólo está haciendo su trabajo. 

Si hablamos del desorden que causan los micreros y de por qué no pueden hacer las cosas como deberían, también por qué no hablamos de las mínimas condiciones de trabajo que tienen y del bajo sueldo que reciben, para tantas horas de trabajo que cumplen. Podríamos tener más empatía con estos chóferes que al fin y al cabo también son personas trabajando para vivir, y tener en cuenta el estrés de ser un micrero. 

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