“El peor enemigo de una mujer es otra mujer” esta es una
frase muy conocida pero que no es analizada con seriedad con la que se la
debería analizar.
Casi siempre se habla del daño que un hombre es capaz de
hacerle a una mujer, pero no se habla de la violencia que la mujer produce
dentro de su mismo género. Desde muy corta edad la mujer muestra un
comportamiento hostil hacia las demás y no es sorpresa para nadie saber que las
que más critican y juzgan a las mujeres son otras mujeres. Es justo preguntarse
por qué lo hacen siendo que deberían en lugar de denigrarse entre si, apoyarse
unas a las otras. Tratemos de explicarlo con una metáfora simple, podríamos
decir que las mujeres son un mismo género y por lo tanto son un equipo, un
equipo sin un enemigo designado ya que no busco con este ejemplo decir que el
género masculino y el femenino deberían ser los que compiten. Viéndolo así ¿no
sería raro ver a un equipo que en lugar de intentar ejecutar un objetivo juntas
intentan destruirse? Ahora que lo ponemos de esta manera suena como una situación bastante
patética y que no tiene sentido alguno. Bueno, la
razón por la cual esto sucede es porque a las mujeres no les gusta ver a otra
mujer como superiores a ellas en ningún sentido, todas quieren ser capitanas de
este equipo en lugar de trabajar como un grupo. No ven a las otras mujeres como
una compañera de equipo, no la ven por sus logros, virtudes o valores sino como
a una persona a quien deben superar a toda costa.
Por supuesto que podemos decir que esto es una exageración y
que no solo las mujeres compiten entre ellas, pero la competencia masculina casi
siempre es una competencia realizada en deportes y más importante aún, sana. La
femenina en cambio llega a ser un odio injustificado el cual lleva el nombre de
misoginia. El diccionario define la misoginia como el odio, aversión o
desconfianza a la mujer.
Hay varias comportamientos por los cuales podemos reconocer
a una mujer misógina, entre estos están los siguientes:
▫️La cosificación de las mujeres, que cuando a la mujer se
le resta el valor humano y se considera que solo vale a causa de sus
“funciones”, sobretodo es quitarle o aumentarle valor como persona por su
aspecto físico reduciendo toda su identidad a cómo se ve. Por ejemplo, varias
veces sucede que alguien menciona un logro de una mujer y una segunda acude al
ámbito físico en un intento de desacreditarla.
-“Esa chica es muy inteligente, ganó una beca completa para
la universidad”
-“Sí, pero es medio feita ¿no?”
▫️ El puritanismo selectivo, el cual se refiere a cuando se
utiliza de manera selectiva una moral “puritana” en lo que respecta a la
sexualidad. Cuando se juzga a una mujer porque se viste “muy provocativa” o
tiene muchas parejas amorosas o sexuales diciendo que ella no se valoran siendo
que valorarse a uno mismo no tienen nada que ver con la cantidad de parejas
sexuales o amorosas que uno tiene sino que es saber el respeto con el que debes
ser tratada por estas parejas (y por el resto de las personas). En la mayoría
de los casos las mujeres hacen mal uso de la palabra “puta” llamando por ese
nombre a una mujer que realiza las mismas acciones que ellas, siendo que la
única diferencia entre las dos es que en la mente de la primera mujer solo lo
que ella hace está justificado, y por lo tanto está bien.
▫️Tendencia a animar a otras personas a que cosifiquen, ya
que la mujer misógina no disfruta ni acostumbra vivir asilada, siempre trata de
compartir su modo de ver las cosas con los demás y animar a otras personas a
que sean parte de su ritual de comentarios despectivos y desagradables sobre
otras muejeres.
-“El pelo de esa chica es horrible”
-“No sé, no me fijo en esas cosas”
-“ Pero mírala, ¿o me vas a decir que es bonito?, a ver
decime.
▫️El uso de la violencia machista, que se puede considerar
la manifestación más evidente de la misoginia, a pesar de que la misoginia y el
machismo no son lo mismo ambos son violencia ya sea física, verbal o de
cualquier tipo que va directamente a las mujeres solo por el hecho de serlo.
▫️Criminalización sistemática a las mujeres, que es una
situación que toma lugar en nuestra sociedad muy frecuentemente, ¿alguna vez
han visto que un hombre esté con dos mujeres al mismo tiempo y que cuando estas
se enteren, ambas lo dejen y se unan en su contra? No. Esto jamás pasa y aunque
no estoy aludiendo que nadie debería unirse contra nadie, Pero ¿no sería lo más
lógico siendo que él fue quien le debía fidelidad a ambas que él sea el
considerado culpable de la situación? Sí, por supuesto que sí. Y suena ridículo
leerlo y pensar que no es lo que sucede, pero lo
que normalmente pasa es que estas dos mujeres se comienzan a odiar y no solo
una a la otra sino que la considerada la “otra” mujer es denigrada y llamada
“rompe relaciones” o “roba hombres” por el resto de las personas quienes ni
siquiera culpan al hombre por la situación, este ejemplo es la perfecta
demostración de lo que es la criminalización
sistemática a las mujeres.
▫️Marginación a la mujer, ya que por supuesto que las
misóginas rechazan la idea de relacionarse con mujeres y sobretodo la idea de
integrar a una mujer a un grupo en el que ellas son la única mujer, debido a
que esto les quitaría la atención absoluta de la que gozaban antes de que la
otra mujer apareciera y crearía una competencia entre ambas para decidir cuál
de las dos la merece más.
▫️Rechazo al liderazgo femenino, puesto a que bajo la mirada
de una misógina el liderazgo femenino y todo lo que implique darle un rol no
tradicional a otra mujer se ve con muy malos ojos. No es raro escuchar
comentarios que quieran desacreditar la posición en la que se encuentra una
mujer con insinuaciones de que llegó ahí a base de favores sexuales o dinero.
Y aseguro que hay varios comportamientos más, pero ahora que
sabemos qué hace en esencia a una misógina y que la competencia femenina es
algo que está presente desde el primer día preguntémonos de dónde proviene esa
forma de pensar tan dañina. La respuesta es simple, la crianza y el entorno
social en el que crece una mujer. Cuando las niños ven, los niños hacen. Si una
niña desde el momento en el que tiene conciencia ve a las personas a su
alrededor, sobretodo a mujeres actuando en contra de otras mujeres, haciendo
comentarios llenos de rivalidad y juzgando a las otras como se las juzga según
los ridiculous estándares de la sociedad va a crecer pensando que eso está
bien. Pensando que está en su derecho de tomar a este ser humano y darle valor
en base a cosas superficiales, pensando que debe actuar de cierta forma y
competir suciamente contra su mismo género para no ser considerada ni llamada
por los nombres por los cuales ella llama a las demás y que esto la hace
superior a la otras.
A mi parecer mi postura frente a este comportamiento es
bastante obvia, puesto a que se me pidió que hable de un tema que me ponía
incómoda. No hay tema que me ponga más incómoda que este y es por el simple
hecho de que no le encuentro ningún sentido. Lo más lamentable de la situación
es que las mujeres juntas somos invencibles y separadas somos nuestra propia
destrucción. Estoy totalmente en desacuerdo de que nos veamos como enemigas,
aunque la sociedad nos imprima la perversa idea de que lo somos. Estoy en contra
de la creación de expectativas más duras de una mujer a otra por el simple
hecho de que son del mismo género y de todo lo que esto abarque.
Frecuentemente me encuentro con personas que no tienen mi
mismo punto de vista, aún así nunca he conocido a una mujer que admita que es
misógina. La mayoría solo me dice “yo no odio a las mujeres, solo que ella no
puede hacer eso”, “eso” usualmente es algo que justificarían si la persona que
lo hiciera fuera un hombre, ella misma, o alguna de sus amigas. Un fin de
semana decidí estar pendiente del comportamiento de las mujeres a mi alrededor
y cuestionarlas para ver cómo me respondían y así conocer más a fondo su punto
de vista y poder analizarlo. La situación fue que salí con unas amigas a una
fiesta y desde el momento que llegamos comenzaron los comentarios de parte de
mis acompañantes respecto a las mujeres que ya estaban ahí. Muy pocos de esos
comentarios fueron cosas positivas, sus palabras estaban llenas de odio y
desprecio cómo si las víctimas que agredían les hubieran hecho algo a ellas y
cuando les pregunté por qué en lugar de notar las cosas buenas o tratarse bien
elegían criticar y denigrar a estas mujeres no supieron qué responderme. Varias
se pusieron incómodas y hasta se enojaron conmigo diciéndome que es normal y
que no las haga sentir mal por ello, pude ver que sentían vergüenza de su
comportamiento pero no vi que se arrepintieran para nada ya que lo seguían
haciendo.
En conclusión, mi postura frente a la misoginia entre
mujeres sigue siendo la misma, fue bastante difícil conseguir el otro punto de
vista ya que la colaboración de parte de las personas que pensaban diferente a
mi fue casi nula, en su defensa a mi también me costaría admitir el odio hacia
mi propio género. Creo y espero con muchísimo fervor que en un futuro las
mujeres nos podamos ayudar a construirnos mutuamente en lugar de intentar
derrumbarnos. Y mujer, antes de hacerle daño a tu compañera no te olvides que
lo que estás hablando de ella dice más de la clase de persona que sos vos que
de la clase de persona que es ella.
No hay comentarios:
Publicar un comentario