Una jornada habitual de trabajo de "chofer" de micro abarca largas 16 horas, entre las cuales se debe cumplir con tiempos estrictos y 70 bs en comisiones por vuelta al dueño de la línea.
Estas reglas o cotidianeidades que nosotros ignoramos, son gotas que van llenando un "vaso de estrés" que colapsa y se derrama en cada tramo, parada o subida, de nosotros, los pasajeros, al micro.
Las brutales frenadas, no son a propósito, cada mano levantada suma, pero también resta. Es primordial recoger la mayor cantidad de pasajeros en el menor tiempo posible. Porque si se excede le tiempo fijado por vuelta, conlleva un castigo. He ahí el por qué a veces se hacen de la vista gorda y no nos recoge.
Pero qué tipo de castigo, se preguntarán. Como saben, cada micrero lleva una tarjetita con números, que indica y marca los tiempo en cada parada. Uno de los castigos por retrasos es ir sin recoger pasajeros 1 vuelta completa. ¡ Qué injusticia ! ¿verdad? Y es que ese "castigo" también nos afecta a nosotros, toca esperar 15 minutos más...
El micro necesita combustible, el micrero también.
Si el micro no tiene combustible no puede andar, si el micrero no almuerza, sigue trabajando.
Muchas veces el tiempo no sólo es enemigo cuando están sentados manejando, sino también cuando están sentados para comer, o como ellos dicen "tragar" porque hasta para eso tienen que apurarse.
No hay comentarios:
Publicar un comentario