jueves, 26 de abril de 2018

¿Por qué debería gustarme?

El acoso callejero consiste en una forma de acoso que se da en las calles o espacios públicos, puede ser desde silbidos hasta comentarios indeseados y le ocurre a mujeres de todas las edades sin discriminación alguna. Siempre han existido dos posiciones en el debate del acoso callejero, las personas que dicen que está mal y aquellas que dicen que no es para tanto y que solo son halagos. 
No conozco a una mujer que no haya sufrido de acoso callejero, ni a una que se haya sentido halagada o le haya gustado recibir esos piropos.

No me interesa saber lo que un extraño piensa de mi cuerpo o de cómo me queda mi ropa ni nada parecido, no es maldad, no es discriminación, tampoco es que me crea mucho para aceptar tus halagos o que los aceptaría de otra persona. Es la intención qué hay detrás de estas miradas, silbidos, comentarios, etc. Hay formas de decir las cosas, formas de dar un piropo y formas de expresarse. También hay cosas que sin importar el tono con el que se las diga van a seguir siendo desagradables. Hace algunos años vi un vídeo muy interesante, se realizó un experimento social en el cual trabajadores de construcción en lugar de halagar elementos físicos daban cumplidos como “Mujer independiente quiero que sepas que puedes lograr todo lo que te propongas” a las mujeres que pasaban. Me gustó mucho y espero poder encontrarlo de nuevo para adjuntar el link y que todos lo vean. Este video  demuestra que no es que no acepte un cumplido porque soy maleducada o porque me creo mucho o porque me gustaría que me lo de alguien más, es porque me gusta que me hablen con respeto y ese no es el tipo de halagos que quiero recibir, peor de un extraño que no tiene buenas intenciones.

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