A escasos siete días de la
XIX (décimo novena) versión de la Feria Internacional del Libro de Santa
Cruz, asumo mi rol de investigador para recaudar algunos datos curiosos y
comentarios chispeantes, que me gustaría aportar antes de que arranque la feria.
Me adentro en el terreno de la publicidad virtual, la página
oficial de la FIL de Santa Cruz en Facebook. Mirando los posts,
desde el año pasado hasta el presente año, hay una brecha enorme; la última vez que se publicó en 2017 fue en junio, y las publicaciones de este año comenzaron en marzo.
El Facebook de la FIL "cobró vida" e inició con el lanzamiento de la nueva imagen de su afiche para este año.
El Facebook de la FIL "cobró vida" e inició con el lanzamiento de la nueva imagen de su afiche para este año.
No se dijo nada más, simplemente se actualizó la foto de perfil y
portada.
Los usuarios comentaban, sus dudas e inquietudes, y la página no retroalimentó con información. Vaya regreso, reanudaron su actividad casi imperceptibles, no dejaron ni un comentario o descripción en la foto, para alentar a compartir, contagiar el entusiasmo de que ya se acerca la feria, nada, sólo actualizaron su perfil.
Los usuarios comentaban, sus dudas e inquietudes, y la página no retroalimentó con información. Vaya regreso, reanudaron su actividad casi imperceptibles, no dejaron ni un comentario o descripción en la foto, para alentar a compartir, contagiar el entusiasmo de que ya se acerca la feria, nada, sólo actualizaron su perfil.
El mismo día, adjuntaron un enlace a una nueva publicación. Tampoco
hubo descripción alguna, solo se “colgó” la publicación, así sin más. El enlace redirecciona a una nota del periódico El
Mundo. Se destaca la participación de 120 autores bolivanos en esta versión de la FIL, un número consiberable frente a a los 30 invitados internacionales. Los últimos, con menor número, han generado mayor repercusión, es lo que más resalta en esta nota, comenzando
por el protagonismo que se les confiere en el titular.
Sería ideal si alguien adecuado,
capacitado, sea el encargado de mantener constantemente activa la página de Facebook
de la FIL, para crear un lazo con el usuario o “seguidor” a lo largo del año.
Para lograr una meta, se
debe persistir, y para lograr hacer de un hábito una costumbre, también. Pasa lo mismo en
esta situación, los organizadores también tienen que tomar más atención a las
plataformas virtuales, porque lo quieran o no, generan una repercusión másiva e
inmediata, además de eso dan una imagen de la importancia que se le da al evento,
mediante la promoción.
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