Procrastinar, oh, suena tan tentador, pero es perjudicial,
lo sé.
Mientras mi mente pensaba en ese trabajo de fundamentos, para
dos días más tarde, y en mi serie de Netflix a la vez, mi visión periférica
captó una frase en la cajita de cargadores para celular que se encuentra fuera del comedor
de la universidad: “After procrastination” traducida como “después de la procrastinación”
siempre estuvo ahí, y no fue hasta ese entonces que lo noté, y me detuve a
reflexionar.
La que fue mi primera reacción, es una de las estrategias para dejar de procrastinar, según Tania Sanz, fundadora de Habitualmente, página web que ayuda a cambiar hábitos de la vida diaria.
La que fue mi primera reacción, es una de las estrategias para dejar de procrastinar, según Tania Sanz, fundadora de Habitualmente, página web que ayuda a cambiar hábitos de la vida diaria.
Un primer paso, encaminado a cuestionar y analizar el tiempo que dedicamos a lo secundario, y a postergar lo que es
primordial, es un gran comienzo.
Recurrí a varios sitios de técnicas para evitar la procrastinación, la experiencia con un pomodoro físico (un temporizador en forma de huevo) que Francisco Sáez del blog FacileThings presenta es fundamental, porque el tiempo es la melodía que acompaña a la productividad, y habitúa a organizar los tiempos para cada cosa.
Mi experiencia; este tema revolvió mis intereses y focalizó mis propósitos, tanto que, llegué a instalar la aplicación New Day-
Procrastinate no more! de
Marc Vaz (Nuevo día, ¡no más procrastinación!) que te ayuda a adquirir
un enfoque consciente, y hacer frente a la procrastinación, suena como un
trabalenguas pero realmente es efectivo.
Un enfoque guiado
Para comenzar, te invita a sincronizar tu respiración con una figura abstracta en movimiento, y luego se fija un objetivo, lo dividís en pequeñas tareas que debes de cumplir en un tiempo que decidas conveniente y suficiente, y corre el pomodoro virtual.
Resulta bastante práctico recurrir a estos sistemas, es
sustancial tener control sobre nosotros mismos, para poder realizar varias
actividades, con un tiempo previsto, sin la ansiedad y culpa de no haber
previsto el tiempo adecuado para realizarlas.
A fin de cuentas, esto que parece un mal hábito, es en
realidad un impulso natural como lo definine George Arkelof- economista ganador
del Premio Nobel. Por eso, es muy común que sea fácil adoptarlo, la clave
esta en saber manejarlo para controlar que no nos perjudique.

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