“No hay que juzgar un libro por su portada” es esa
frase trillada que alguna vez escuché. Antes de comprar un libro lo primero que
me seduce es la portada. No soy alguien que desvalorice el trabajo literario
pero ese diseñador que crea la portada
grita un concepto, la historia que nos quiere graficar. Una alternativa de
descubrir a nuevos libros y autores, son la calidad, diseño y concepto de las
portadas. No es la manera habitual de descubrirlos, pero muchas veces lo
cuidado de estas te hacen una idea de la pasión que hacen los escritores en sus
obras.
En esta FIL descubrí increíbles versiones de
portadas de cuentos clásicos, portadas hechas por diseñadores gráficos
principiantes y algún que otro pensamiento obsesivo de llevarme treinta libros
solo por la portada.
as portadas de las
obras de J.K Rowling son sencillas pero muestra un simbolismo del mundo mágico
de Harry Potter.
Las caratulas duras te dan una sensación de libro
antiguo, son un poco tediosas a la hora de leer porque a comparación de las de
cartón: estas son flexibles.
En conclusión la marca personal, diferenciación;
además de todo esto, la portada debe situar al lector en el contexto del libro
y darle pistas sobre su temático. Esta debe contener elementos gráficos para transmitir
información sobre el género del libro, los personajes, el lugar en que transcurren
los hechos… Una excelente portada se caracteriza por mantener la coherencia
entre todos estos elementos, y transmitir el mensaje correcto. Es el Rostro de
la obra que merece especial atención y cuidado. Es la primera impresión que se
llevará el lector y lo que le sugerirá, si la obra podría resultar de su agrado
o no.
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