lunes, 11 de junio de 2018

Paseo de colores

“No hay que juzgar un libro por su portada” es esa frase trillada que alguna vez escuché. Antes de comprar un libro lo primero que me seduce es la portada. No soy alguien que desvalorice el trabajo literario pero ese diseñador que  crea la portada grita un concepto, la historia que nos quiere graficar. Una alternativa de descubrir a nuevos libros y autores, son la calidad, diseño y concepto de las portadas. No es la manera habitual de descubrirlos, pero muchas veces lo cuidado de estas te hacen una idea de la pasión que hacen los escritores en sus obras.
En esta FIL descubrí increíbles versiones de portadas de cuentos clásicos, portadas hechas por diseñadores gráficos principiantes y algún que otro pensamiento obsesivo de llevarme treinta libros solo por la portada.


as portadas de las obras de J.K Rowling son sencillas pero muestra un simbolismo del mundo mágico de Harry Potter.    
Ediciones especiales de estas novelas.

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Las caratulas duras te dan una sensación de libro antiguo, son un poco tediosas a la hora de leer porque a comparación de las de cartón: estas son flexibles.
En conclusión la marca personal, diferenciación; además de todo esto, la portada debe situar al lector en el contexto del libro y darle pistas sobre su temático. Esta debe contener elementos gráficos para transmitir información sobre el género del libro, los personajes, el lugar en que transcurren los hechos… Una excelente portada se caracteriza por mantener la coherencia entre todos estos elementos, y transmitir el mensaje correcto. Es el Rostro de la obra que merece especial atención y cuidado. Es la primera impresión que se llevará el lector y lo que le sugerirá, si la obra podría resultar de su agrado o no.



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