A lo largo de mi visita a la feria pude observar varias
falencias.
No es extraño que tanto a los
organizadores como a los vendedores en los stands se les "vaya de las
manos" algún pequeño detalle que para algunos, pasan desapercibidos o
simplemente les es indiferente.
Como siempre, hay que tener mirada crítica con todo lo que
observamos, y cuestionarnos; eso es lo que hice y encontré estos pequeños
detalles.
Caso 1: En este stand lo que me llamó la atención para acercarme,
fue un libro en forma de pizza. Inmediatamente hipnotizada por la curiosidad lo
tomé y hojeé un poco, luego miro a mi alrededor y noto que no hay nadie en el
stand; sólo eramos yo, el libro de pizza, y una silla vacía. El encargado (a)
no estaba, los libros corrían el peligro de ser hurtados, y los clientes de
irse con las ganas de ver el libro y no poder comprarlo.
¿Es esta una clara muestra del dejo de los encargados a su responsabilidad
de permanecer en su stand correspondiente para mostrar sus libros?
¿A qué se deberá?
Caso 2: El Deber habilitó un espacio para que los asistentes a la
Feria donen libros para la biblioteca de la cárcel de Palmasola. Antes de tomar
estas fotografías, me aproximé al stand de El Deber para preguntar un poco sobre
esta iniciativa, ya que, según indicaba la nota que publicaron; Ingrid Rivero
era la encargada de esta propuesta. Ella, no estaba en el stand, y sólo pude tener
una corta conversación con una de las azafatas, quién me dijo información bastante
general y que se podía obviar.
Me hubiera gustado que alguien estuviera incentivando a que dones
un libro, que brinde información sobre el proyecto, para que los asistentes
entiendan la importancia, y cómo ayuda a la rehabilitación en la cárcel. No
sólo dejar tu libro en la montaña (mal apilada).
No pido folletos, simplemente que se nos informe mejor.
Caso 3: En mi afán por
buscar un libro para comprar me encontré con esta peculiar forma de organizar los
libros de muestra.
Las armoniosas portadas de
las diversas publicaciones de Allende estabán opacadas, aplastadas por el gordo
e infaltable libro de los récords Guiness 2018.
Además de tener una
portada llamativa, colorida, con brillos y reflejos en la tapa, se lo está
priorizando sobre la literatura, es un detalle simple, pero un accionar que
dice mucho.
Si esto es lo que se está
ofreciendo al lector de primera vista, no se les está fomentando el gusto a enriquecer
su culto. A mi parecer, está muy fuera de lugar colocar los libros de esa forma,
sin un orden o categorización.
Luego de tomar la foto, gentilmente reubiqué el libro para mi satisfacción y bien de los futuros asistentes al stand.






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