Mis amigas y yo ingresamos a la FIL, la cantidad de gente era mucho mayor a la que vi en mi anterior visita, esta vez era un buen número de personas. Fuimos directo a donde estaba la comida, de lo único de lo
que yo había hablado por horas era de lo emocionada que estaba por probar una
arepa venezolana.
Nos
atendieron con educación y rapidez y tuvimos una comida muy agradable. Cuando
terminamos de cenar comenzamos a buscar el centro de información, queríamos
escuchar una conferencia y ya estábamos tarde. Nadie sabía dónde se estaba llevando a cabo, se
limitaron a darnos un papel con información que no nos ayudó mucho, entonces
decidimos caminar hasta encontrar el salón. Afortunadamente para nosotras, la conferencia
empezó tarde y encontramos el salón justo a tiempo, estuvimos escuchándola alrededor
de una hora hasta que nos percatamos de que ya eran las 9:00 p.m. y tuvimos que
retirarnos porque teníamos hasta las 10:00 en la FIL y aún no
habíamos hecho ninguna de las entrevistas que teníamos pendientes. Salimos
del salón y nos dirigimos al primer pabellón que vimos, cada una tomó un
diferente camino y comenzamos nuestro trabajo. Muchas personas no querían ser
entrevistadas o no se sentían preparadas para responder preguntas, me tomó un tiempo,
pero conseguí mis dos entrevistas y comencé a buscar a mis compañeras para ver
si habían tenido buena suerte con su trabajo. Las encontré y las cuatro hablamos
de nuestras entrevistas de camino al auto, cuando llegamos la señora que “cuida
la calle" le cobró a mi compañera 10 bolivianos por haberse estacionado ahí. No
sé si fue porque esta vez mi compañía eran personas que comparten mis intereses o qué, pero debo admitir que la pasé muy bien en esta
visita a la FIL, mucho mejor que en la anterior.
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