Nunca voy a entender el
razonamiento de las personas que se burlan o niegan el acoso callejero. Es muy
evidente cuándo te piropean y cuándo te acosan. Le acepto un halago a mi
familia, a mis amigos y no a un desconocido que lo dice con otras intenciones,
las cuales puedo notar con la forma en la que me mira y con la tonada que lo
hace. Este desconocido piensa que su “piropo” me halaga, cuando en realidad me
siento ofendida. No tengo por qué aceptarlo, estoy en mi derecho de hacerme
respetar, de cuidar de mi integridad porque un desconocido no tiene que suponer
que me gustan sus comentarios. De ninguna manera su comentario me hace tener más
autoestima o me alegra el día, es mas me hace sentir insegura. Insegura de
caminar sola en la calle, de pasear por ciertas calles donde sé que hay una construcción, de caminar cerca de
autos porque van a tocar la bocina para mí, van a hacer cambios de luces o van
a abrir sus ventanas para gritar sus “piropos” que en realidad son comentarios
degradantes que me hacen sentir impotente por no poder hacer nada sobre ello,
porque si les contesto se burlan o recibo insultos más agresivos. ¿Por qué? Porque
yo soy muchos más que una cara bonita, que un cuerpo bonito o cualquier cosa de
mi exterior que a estos individuos les atrae. Es por eso que sólo le acepto un
halago a alguien que conozco, que puede halagarme por mi inteligencia, mis
logros, mis sueños o mis habilidades. Y no a un desconocido que dice lo primero
que se le viene a la mente. Entonces sí, me siento ofendida por el acoso
callejero y por las personas que tratan de normalizar esta realidad.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
-
El día sábado 2 de junio del 2018 se presentó “Necrópolis” la primera obra escrita por Tito, un proyecto que viene trabajando poco más d...
-
https://www.youtube.com/watch?v=OIHIy_j_VqU Encontre este video que me ayudo a comprender un poco mas sobre el concepto de las falacias y ...
No hay comentarios:
Publicar un comentario