miércoles, 25 de abril de 2018

¿Debería sentirme ofendida o halagada?



Nunca voy a entender el razonamiento de las personas que se burlan o niegan el acoso callejero. Es muy evidente cuándo te piropean y cuándo te acosan. Le acepto un halago a mi familia, a mis amigos y no a un desconocido que lo dice con otras intenciones, las cuales puedo notar con la forma en la que me mira y con la tonada que lo hace. Este desconocido piensa que su “piropo” me halaga, cuando en realidad me siento ofendida. No tengo por qué aceptarlo, estoy en mi derecho de hacerme respetar, de cuidar de mi integridad porque un desconocido no tiene que suponer que me gustan sus comentarios. De ninguna manera su comentario me hace tener más autoestima o me alegra el día, es mas me hace sentir insegura. Insegura de caminar sola en la calle, de pasear por ciertas calles donde sé  que hay una construcción, de caminar cerca de autos porque van a tocar la bocina para mí, van a hacer cambios de luces o van a abrir sus ventanas para gritar sus “piropos” que en realidad son comentarios degradantes que me hacen sentir impotente por no poder hacer nada sobre ello, porque si les contesto se burlan o recibo insultos más agresivos. ¿Por qué? Porque yo soy muchos más que una cara bonita, que un cuerpo bonito o cualquier cosa de mi exterior que a estos individuos les atrae. Es por eso que sólo le acepto un halago a alguien que conozco, que puede halagarme por mi inteligencia, mis logros, mis sueños o mis habilidades. Y no a un desconocido que dice lo primero que se le viene a la mente. Entonces sí, me siento ofendida por el acoso callejero y por las personas que tratan de normalizar esta realidad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario