Diariamente las mujeres somos víctimas de acoso callejero, te invito a salir a la calle y comprobarlo.
Personalmente, al salir a la calle siento una inseguridad tremenda me veo obligada a estar atenta a cada movimiento, mirada o palabra de los hombres que se encuentran cerca.
El acoso muchas veces viene disfrazado, camuflado de cortesía, de admiración, dicho entre dientes, entre otros tipos de acoso.
Lo he vivido muchas veces, me he sentido impotente, indefensa e insegura, totalmente vulnerable ante factores que yo no puedo controlar y con los cuales no quiero ni estoy dispuesta a vivir.
Las autoridades están al tanto de lo que vivimos, sin embargo, no hay leyes que sancionen el acoso callejero.
La sanción ante el acoso debería ser obligatoria, una ley, es nuestro derecho sentirnos seguras y ser respetadas.
Algunas estadísticas revelan que 7 de cada 10 mujeres han sufrido acoso.
No deberíamos permitirlo más.
El acoso es violencia.
No es solo un piropo.
Y sdi así quieren llamarlo y justificarlo, entonces, yo no quiero tu piropo.
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