No te olvido
Empezó, una vez más, a contarle sus pensamientos, carencias y achaques debidos a la edad.
La falta de valores de los jóvenes de ahora, lo mucho que había subido el pan y el dolor insoportable de las rodillas y la cadera…
—Te extraño —le dijo
Giró la cabeza para mirar al otro lado de la cama, pero el lugar seguía vacío.
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