¿Realidad o ficción?
Salí muy tarde de la cafetería donde trabajaba. El cielo ya estaba totalmente oscuro al igual que las calles. Este barrio era conocido por todos los crímenes que se llevaban a cabo día a día. Por lo tanto, temblando y atenta a cualquier movimiento sospechoso me dirigí a mi departamento que quedaba a sólo dos cuadras. Aceleré el paso para llegar más rápido y evitar cualquier cosa que pudiera lamentar luego o que no pudiera en lo absoluto.
El cansancio y el sueño me estaban ganando. A penas podía mantener mis ojos abiertos y no podía evitar pestañear muy seguido por el ardor que sentía en ellos. Con los dedos de mi mano izquierda me estrujé la cara y cerré los ojos por una milésima de segundo. Cuando volví a abrirlos, parado frente a mí, había una silueta negra. Con cautela seguí caminando hasta que pude visualizar que era mi marido.
Mi marido había fallecido hacía ya cinco años.
Este espectro me miraba con dulzura y con una sonrisa de lado, aquellas que solían caracterizar a mi marido. A medida que me acercaba más, la imagen de que era él eran más clara.
¡No había duda que era él!
Cuando estaba a tan solo dos pasos para alcanzarlo, estiré mi mano para sentirlo y así poder tener la certeza de que era él. Pero la imagen se esfumó entre mis dedos, como si nunca hubiera estado ahí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario