Considero que para una feria que
es descrita como un evento cultural, de talla internacional y con apoyo del
gobierno municipal debe ser publicitada y organizada de la manera más asequible
para el público, para así estar a la par con otras ferias de otros países como
España.
Han pasado dos años desde la
última vez que fui a la Feria Internacional del Libro de Santa Cruz de la
Sierra, Bolivia; y lo que más destaco fue la inclusión de los stands donde
mostraban los Kindle (aparatos para leer libros electrónicos). Omitiendo eso,
toda la feria se mantiene igual, los stands siempre son los mismos, el precio de
entrada se mantiene todos los años, abren los mismos pabellones y más
importante los precios de los libros son exorbitantes. Sin duda alguna, la FIL
(por sus abreviaturas) es una muestra de lo poco innovadores que son eventos masivos
de nuestra ciudad.
En España, la feria del libro es
totalmente diferente a la de Santa Cruz de la Sierra. Cada año los
organizadores habilitan nuevos stands para las distintas librerías que desean
atraer lectores. Existen áreas en el que puedes sentarte y leer o descansar de
andar por la feria. También los expositores conocen los libros, te incitan a
que los compres describiéndolos o dar una pequeña opinión. Sin duda alguna los objetivos
de esta feria difieren completamente con los de nuestra ciudad.

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