lunes, 11 de junio de 2018

Un adiós hasta el próximo año

El viernes 8 de junio fue mi última visita a la FIL, acompañada de mi madre llegué a las 8 de la noche, a comparación de mi primera visita la compra de entradas fue rápida, como era tarde y habías comido nada nuestra primera visita fue el patio de comidas. Con un frío penetrante hicimos fila por 20 minutos en el local de comida colombiana, pedimos dos hamburguesas y aproximadamente 30 minutos después empezamos a visitar los pabellones.

Nuestra primera visita a un pabellón fue tarde, a las 9p.m. visitamos el de Cuba en el cual mi madre me compró dos libros, como mi madre caminaba lento y preguntaba por libros que ni siquiera le interesaban realmente, tardamos 40 minutos en recorrerlo.

A las 9:40 entramos al de Brasil, en el que mi madre se compró libros de arquitectura  y coaching, tardamos otros 40 minutos en recorrerlo por el mismo motivo anterior.


A las 10:20 p.m mi madre se quería ir porque no le gustaba la idea de estar ahí hasta tarde solas, la convencí de entrar un pabellón más, le dimos una vuelta rápida al pabellón juvenil y para las 10:30 ya estábamos dejando la feria diciéndole adiós hasta el año próximo.

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